Las alergias pueden dividirse en cuatro
grandes grupos:
· las que se producen por inhalantes,
· por alimentos o medicamentos,
· por reacciones frente a células del
propio organismo
· y, por último, las que se producen
por contacto con la piel (metal y algunos cosméticos).
Tipos de alergias:

|
1) alergia al polen;
síntomas: picor nasal,
lágrimas,
estornudos (preferentemente por la mañana),
conjuntivitis, tos, poca tolerancia a la luz y sensación
de
falta de aire... |
Para que se produzca una alergia es necesario que haya
un antecedente familiar,
que se haya repetido la exposición al
polen en varias ocasiones, y que haya una suficiente
concentración de polen en el aire (entre 10 y 59 gr. por metro
cúbico).
También se desencadenan múltiples
reacciones ante la presencia de los ácaros del polvo
doméstico,
microscópicos insectos que se alimentan de
escamas humanas y que están, prácticamente, en todas
partes,
pero especialmente en colchones, almohadas, alfombras,
cortinas, sofás, etc.
2) asma (la manifestación alérgica más grave).
3) alergia a los medicamentos: antibióticos, analgésicos
e hipersensibilidad a los salicilatos:(la más frecuente).
Suelen
manifestarse en forma de urticaria (aparición sobre la
superficie cutánea de habones o ronchas,
que suelen tener una
coloración rojiza y que producen un intenso picor), asma y
eczema.
En los casos más graves puede producir un choque
anafiláctico que hace descender la tensión arterial
como
consecuencia de una reacción alérgica grave que afecta a
la piel, al aparato respiratorio,
al digestivo e incluso al sistema
nervioso central.
El metilsalicilato es, con frecuencia, utilizado como agente
aromatizante bajo el nombre de wintergreen.
Las golosinas que contienen
wintergreen incluyen gomas, mentas y caramelos de gelatina.
Los
cereales que contienen salicilato son: cereales de desayuno y pasteles
de frutas.
La tartracina se encuentra en muchas golosinas amarillas y
verdes, compotas de frutas y
muchas cápsulas de
antibióticos y preparados vitamínicos.
Alimentos que pueden contener trazas de los componentes anteriormente
nombrados :
colas, cerveza y algunas bebidas dietéticas ligeras,
muchos cereales, productos de pastelería,
frutas (manzanas,
naranjas, melocotones, pasas, cerezas, toronja, bayas),
la
mayoría de los postres comerciales, pasteles y cakes preparados,
merengue, pudíin, bollos y golosinas.
Alimentos que no contienen salicilatos ni tartracinas, como la
leche y derivados lácteos,
muchos vegetales (excepto pepinos,
pimientos y tomates), todos los pescados, carnes rojas,
queso, huevos,
aves, pasta y arroz (pero no patatas), muchos panes y todas las grasas.
Una dieta exenta de salicilatos cubre de
forma adecuada todos los nutrientes, excepto la vitamina C
la cual se
pueden suplementar
Las reacciones alérgicas a los alimentos son la quinta causa.
Los
alimentos responsables más habituales son las frutas, frutos
secos, leche, huevos y pescado.
(En los adultos más el pescado,
en los niños más la leche).
En contacto con la piel, la dermatitis o eczema consiste en la
inflamación de la piel
que se manifiesta en forma de
enrojecimiento y aparición de pequeñas vesículas
rellenas de líquido.
Por el rascado llegan a romperse liberando
su contenido y dejan una superficie desnuda que puede infectarse.
Afecta
más a las mujeres que a los hombres.
Muchas alimentos producen graves alergias: No lo dude, usted padece una
alergia si tras ingerir un alimento,
nota reacciones
indeseables: de tipo cutáneo (urticarias, prurito), digestivo
(náuseas, vómitos, flatulencias,
diarreas, dolores
abdominales), inflamaciones de la boca o laringe y cefaleas.
Pero
sólo es una alergia alimentaria si participa
el sistema inmunitario en la producción de estos
síntomas.
Por lo que existe la pseudoalergia o falsa alergia
alimentaria: aparecen reacciones parecidas a las alérgicas,
pero
no como consecuencia de la intervención del sistema
inmunológico.
Si nos centramos en las "alergias verdaderas", la mayoría tiene
un común denominador:
se producen por mediación de un
tipo de anticuerpos denominados inmunoglobulinas E (Ig E),
que pueden
sobrevivir con mínimas cantidades de alimento.
Las personas que
padecen algún tipo de alergia en la alimentación se debe
a alguno de estos elementos:
Leche de Vaca: este lácteo es el causante de la mayoría
de procesos alérgicos en los niños.
Contiene más
de 20 proteínas y los alérgicos son sensibles no a una si
no a varias.
Curiosamente, estos afectados pueden ingerir, sin
problema, la carne de vaca.
Huevos de gallina: muchos de los individuos que no toleran esta
sustancia tampoco
admiten los huevos de otras aves o las vacunas que
contengan alúmina de huevo.
Tampoco suelen admitir la clara del
huevo.
Pescado: quienes sufren esta alergia lo son en su mayoría a todo
tipo de pescados.
Uno de los alergenos que mejor identificado
está es el del bacalao, una proteína del músculo
que se llama paralbúmina.
Crustáceos y moluscos: dentro de este grupo, las gambas
(camarones) tanto
en crudo como en cocido
son las que mayor número de
alergias producen.
Es normal que se produzca una reacción
cruzada con otros tipos de crustáceos.
Por ello, un consejo: los
alérgicos a uno de ellos deben evitar el consumo del resto.
Frutos secos: almendras, piñones, avellanas, nueces y cacahuetes
provocan en muchas personas hipersensibilidad.
Este clase de
alérgicos tiene un verdadero problema, ya que estos alimentos
pueden formar parte de muchos preparados alimenticios sin que el
etiquetado lo especifique.
Tampoco se indica en cualquier plato de
restaurante, por lo que es necesario preguntar al camarero
si lleva o
no algún fruto seco. En resumen: el afectado tiene que estar
siempre alerta.
Frutas: la que más cuadros alérgicos produce es la
manzana.
Los melocotones y albaricoques también pueden ocasionar
alergias.
Prevención de la Alergia
Entendemos por prevención todas aquellas medidas que permiten
reducir la probabilidad
de aparición de una enfermedad o bien interrumpir o enlentecer
su progresión.
En las enfermedades alérgicas se pueden establecer diversos
niveles de prevención:
la primaria se aplicaría antes de la aparición de
síntomas en aquellos recién nacidos con riesgo
de desarrollar una enfermedad alérgica;
la secundaria se aplica en los individuos que ya son alérgicos
pero que aún no han sufrido molestias (individuos sensibilizados)
la prevención terciaria es la que se aplica en aquellos
pacientes que tienen una alergia con síntomas.
Para establecer las medidas preventivas pertinentes en cada nivel es
imprescindible conocer exactamente
qué personas tienen un mayor riesgo de ser alérgicas.
Prevención Primaria.
El hecho que los padres sufran alergias aumenta el riesgo del
niño de presentar esta enfermedad .
Si uno de los padres es alérgico, el hijo tiene cerca del 40% de
probabilidades de serlo también.
Si los dos padres padecen esta enfermedad la cifra se eleva hasta casi
el 70%.
Las actuaciones preventivas a este nivel pueden iniciarse en la
época gestacional evitando la exposición al tabaco.
Posteriormente, en etapa de lactancia se favorecerán la
lactancia materna y las normas de control ambiental
para evitar la exposición a alergenos ambientales.
Respecto a la alimentación, los alimentos sólidos se
deben introducir a los 6 meses;
primero hay que dar los menos alergénicos, posponiendo al
máximo el huevo, el pescado y los frutos secos.
Prevención secundaria:
Para poder prevenir a este nivel es necesario un diagnóstico
precoz de la sensibilización alérgica.
Una vez conocida la causa de la sensibilización se podrán
poner en marcha medidas de control ambiental.
Así, por ejemplo, si el paciente es sensible a los ácaros
será necesaria una buena ventilación y limpieza del
dormitorio,
con aspiración intensa sobre todo del colchón, y con el
mínimo de objetos posibles.
Prevención Terciaria
En aquellos individuos alérgicos que sufren asma y/o
rinoconjuntivitis,
además de las medidas de control ambiental de las causas propias
de la prevención secundaria,
tiene que instaurarse un tratamiento antiinflamatorio y una
inmunoterapia.
Consejos básicos:
La única manera para eliminar definitivamente una alergia es no
tomar más el alimento que la origina.
Si se padece alergia a la leche o a sus derivados, conviene leer
detenidamente el etiquetado de patés y embutidos.
La alergia es una enfermedad y quienes la padecen deben ser cuidadosos
con sus hábitos alimentarios,
consultar cualquier duda al
especialista y nunca experimentar por su cuenta.
Un síntoma raramente presente en las alergias a alimentos es el
shock anafiláctico, que en muchos casos es mortal.
El 60-65% de las alergias alimentarias se origina por la leche, los
huevos y el pescado.
Conclusión:
Aunque con los conocimientos que tenemos actualmente no es posible
prevenir completamente las alergias,
los cambios ambientales y las estrategias de prevención
discutidas en cada nivel pueden ayudar a,
por lo menos, reducir o retardar la aparición de la alergia.